INFO MUNI 11/12/09 INFO MUNI 11/12/09

Relatos de Navidad

Relatos de Navidad

En el marco de la Navidad Cordillerana se presentó como actividad desde la Dirección de Prensa y Protocolo conjuntamente con la Subsecretaría de Cultura que trabaja con una comisión de vecinos en la organización,  que los vecinos de San Martín de los Andes, envíen microrelatos navideños que son enviados a emisoras y prensa de la ciudad, para ser difundidos.

 

Hemos recibido estas colaboraciones que publicamos adhiriendo a la Navidad en nuestra ciudad y a esta Fiesta Nacional, Navidad Cordillerana,  que tiene un amplio programa que comenzó a desarrollarse a partir del 8 de diciembre  que incluye la presentación del Pesebre viviente que se realizará el 25 como uno de los eventos centrales que forman parte de las diversas propuestas.

Con la paz de la Navidad

La ciudad se prepara para volver a las horas de Paz, como era en esos años dorados en cada hogar. Cuando un grupo de vecinos organizaban el pesebre viviente y entre las montañas se escuchaba la Misa Criolla.
El nacimiento del niño Jesús fue justo a las 12 de la noche, recuerdo, que todos  sentíamos cómo bajaban los Angeles saludando a los niños que interpretaban a los pastores y veíamos a los reyes Magos que nos parecían reales.
Recuerdos.   Es que fue ese el primer año en que se hizo la Navidad Cordillerana, era una fiesta de amor y paz. Recuerdos que nos traen personajes como Jorge Villalba que en esa Navidad iluminó la llegada de María y José y nos hizo sentir que Dios realmente,  presenciaba  el nacimiento.
Quiero que ese recuerdo vuelva esta Navidad  y el pueblo se inunde con la luz de la paz que  convoque a todos los habitantes , mientras la misa criolla se escucha  entre las montañas.

Anahí  Casanova

EL ÁRBOL DE NAVIDAD

La noche estaba estrellada, la nieve profunda. El caballo resbaló, produciendo la caída del niño que lo montaba, luego huyó espantado. El niño comenzó a caminar en la nieve. Se desorientó y sin darse cuenta empezó a caminar en círculos hasta que se agotó. Cansado y congelado buscó refugio debajo de un pino. Semi-adormilado por el frío, miró hacia arriba; en la punta de cada rama del pino brillaba una estrella.
–¡Que bello! –pensó el niño antes de perder el conocimiento.
De pronto dos brazos cálidos y fuertes lo alzaron. Cuando se despertó estaba frente al gran fogón de su casa envuelto en una gruesa manta.
–Papá, –dijo –vi un pino lleno de estrellas. Era la cosa más preciosa que he visto en mi vida. Mañana es Navidad, ¿por qué no traemos un pino del bosque? y como no podemos alcanzar las estrellas con las manos para colocarlas en las ramas, podemos poner velitas.
Y así fue como nació el Pino de Navidad.

Janet Dickinson

El cuarto Rey Mago

Había una vez un cuarto hombre que siguió una estrella en el desierto. Sus pasos eran firmes y su turbante celeste. Era mago y rey.
Tagor, así se llamaba.
Sus poemas reflejaban  pobreza y  belleza a la vez. Decía que no dejaba de escuchar a los pobres y eso fue lo que demoró su llegada a Belén.
El cuarto rey mago llegó en el momento que estaba marcado en su destino. En una caja de oro llevaba perlas, era un regalo que se sumaba a los que hacía años habían sido entregados a Jesús: mirra, oro e incienso.
Siguió caminando en las arenas del desierto cuando descubrió que la estrella que lo guiaba,  había desaparecido. El tiempo se había escurrido entre sus pasos y la historia empezó a marcar otro designio.  Tagor,  el cuarto rey mago, llegó décadas después de ese nacimiento.   Volvió al camino de arena y  ya sin perlas y tan solo con palabras que dicen que las convirtió en poemas, dejó como ofrenda junto al oro, la mirra y el incienso: el arte.
Cuentan algunos peregrinos,  que todavía está visible sobre la piedra  la frase que el cuarto rey mago  dejó: “solo el amor podrá salvar al mundo, mientras los alquimistas creamos ilusiones para que los hombres sigan soñando utopías en cada noche de la Navidad.

Graciela Vázquez Moure
EL PAN DEL AMOR

Los escaparates exhibían productos de la zona. El pan dulce  famoso por su  exquisita elaboración, brillaba a través de la envoltura de celofán adornado con  cintas verdes y rojas, colores emblemáticos de la Navidad.
La  señora  compró tanto que el dueño del local pensó en una familia numerosa alrededor de una opulenta mesa festiva. Miró el reloj de pared: decía: 21:30   ” hora de cerrar”  dijo y disculpándose trabó la puerta y siguió con la cliente.
Del otro lado de la vidriera, atiborrada de exquisiteces,  una niña con las  manos apoyadas en el vidrio se sumergía en cada propuesta navideña. Cuando la señora . salió con paquetes primorosamente envueltos,  la llevó por delante, mientras el comerciante echaba el cerrojo. La niña esquivó a la mujer. Y se aferró a la puerta empujándola.
La cliente dejó sus paquetes y  encendió el motor del auto,   prestando atención a la pequeña que aferrada a la puerta sollozaba. La niña se sentó en el suelo y puso su  cabeza entre las manos. Era la imagen del desamparo. La  señora bajó del vehículo. y preguntó ¿Te llevo hasta tú casa?. No- respondió la niña - solo quería un pan dulce para mí mamá, iba a pedirle al  señor que me lo regalara - dijo señalando el negocio con un dedito que asomaba del guante.raído.
Conmovida la mujer  la levantó del suelo mientras le decía:- Yo te lo doy.  Vamos, te llevo a tú casa.
La precaria vivienda estaba en  la periferia del pueblo cordillerano, la niña entregó los paquetes a su mamá que sosteniendo los regalos asombrada atinó a murmurar mientras el auto se alejaba: - Gracias señora, que ¡Dios la bendiga!-.

Roberta Casal

Más cerca del cielo

Mirá abuela cómo el sauce llorón baila entre los recuerdos. Es en ese lugar donde mamá armaba el pesebre cada navidad.  Le dábamos forma a los Reyes Magos.
Siento que en la montaña  estoy más cerca de ellos, porque subiendo por el Collón Cura,  el cielo queda más cerquita.
Abuela,  si parece que el todo se achica desde acá arriba mientras corre una brisa suave que me hace escuchar las risas de los tres magos de oriente, mientras siguen la estrella que los guía.   Escucho su voz, abuela,  y me duele el silencio de los jóvenes, me gustaría que esta Navidad despierte su expresividad y que les marque el rumbo, como la estrella guió a los reyes aquella noche en el desierto.
Pidamos abuela, pidamos.  Que esta Navidad ayude a quienes la vida los golpea y que podamos agradecer lo que tenemos y a veces no nos damos cuenta.
Acá  debajo del  sauce imaginemos que estamos en el Lanín y así logramos estar más cerca del cielo.

Anahí Casanova


TREGUA DE NAVIDAD.

Navidad de 1914. Frío y nieve. Las tropas inglesas y alemanas se enfrentaban en una estrecha zona de suelo europeo. A medianoche los soldados alemanes comenzaron a cantar villancicos y ocuparon pacíficamente la tierra de nadie. Los ingleses, con cierto temor se les unieron. Cantaron villancicos, intercambiaron regalos, cigarrillos y budín de ciruelas. Se abrazaron, mostraron fotos de sus familiares, la idea de matar se borró de sus mentes. Milagrosa tregua. El día de navidad tuvo lugar el más extraño partido de fútbol de la historia. Cuando los arrogantes jefes militares se enteraron,  comunicaron la penalidad de la pena de muerte si confraternizaban con el enemigo. Pero el sentimiento navideño triunfó.

Microrrelato inspirado en la lectura de “ Tradiciones de Navidad” de Desmond Morris.

Ana María Manceda

Y pensar que ya era Navidad…

Había perdido todas las ganas de comer pan dulce, de destapar una  sidra o de comprar un turrón. Tenía ganas de comer manzana rallada, de beber té, de comprar un yogurt.
Su hermana vendría a visitarla. Por eso había lavado y planchado el típico mantel rojo y había preparado las velas navideñas.
Y pensar que era Navidad.
En otras épocas, se había anticipado a decorar con luces la entrada de la casa y a comprarse un nuevo atuendo de ropa. Ahora le bastaba con estar cómoda y bien peinada.
Es que con noventa y dos años y una dentadura postiza recién estrenada… ¿Celebraría la Navidad!

Griselda M. Guevara de Llanos